::frescota::

VOLANDO VOY

Al entrar por la puerta le inundó la luz y la música. Muerta de vergüenza, haciendo un esfuerzo por parecer relajada e intentando generar la saliva que le faltaba para cuando tuviese que saludarlo. No esperaba ese espacio tan especial, decía mucho de él. Era luminoso, alegre, original y con una gran terraza que parecía sobrevolar la ciudad. Sin querer pero queriendo pudo ver la habitación, bien acogedora, de tamaño no muy grande pero con un armario inmenso. Cabían sus cosas ahí? Cabía ella en ese pedacito de cielo?

Por fin un buen trago de vino fresco. “No te pases que luego balbuceas”, pensó. Copita en mano, salió a la terraza en busca de él. Ahí estaba, desenfadado señalando al Tibidabo.

  • La verdad es que tuve suerte – decía – Los áticos en alquiler son complicados. Este es perfecto, habitación con gran armario, altillo para mi zona de lectura e invitados, cocina equipada y el comedorcito que es mi despacho. Bueno, eso, y esta preciosa terraza que la verdad uso muchísimo…

Paró en seco su explicación, se sonrojó y de dentro le salió un… “ -Anita, qué bien que hayas podido venir. “ Su precioso ático de repente era aún más bonito, ella lo hacía aún más especial.

Flecha divisoria