::frescota::

UN PEQUEÑO SECRETO

Lu era una mujer especial, o una chica rara, nunca supo muy bien el limite ni la diferencia. Y le daba igual. Ella tenía claro quién era y lo que quería de la vida.

Una de las cosas que más apreciaba era su refugio. Un quart de Pis de la Barceloneta con una habitación. Era un primer piso esquinero a dos calles del mar. Tenía un salón comedor con cocina abierta y un baño mediano con gran ducha. Era un hogar luminoso y acogedor.

Ahí había escrito su novela. Marcándose una rutina en la que salía cada día a pasear por la playa con los primeros rayos de luz, evitando a las masas, para luego tomar un rico café y un bocadillo del Baluard. Nunca supo saludar al sol ni hacer estiramientos específicos, sólo miraba al infinito y respiraba. Sin instrucciones, le bastaba eso para sentirse bien.

En uno de esos días fue cuando decidió que mantendría su refugio como casita en la playa, pues ahora que se iba a vivir con Pol la necesitaría más que nunca. Quien dijo que la segunda residencia tenía que estar a horas de caravana? Ella iría a pasar los fines de semana a su Barceloneta querida, esta vez con él. Y siempre, siempre, tendría su propio espacio en el mundo. Así era ella, y así enamoró a Pol.

Flecha divisoria