::frescota::

Tu media naranja

Hay amores y amores… hay amores juveniles, pasajeros, intensos, el primer amor, correspondidos, no correspondidos… un sinfín. En un principio siempre tenemos una idea predeterminada de lo que se quiere. Te pueden gustar rubios, morenos, intelectuales, deportistas, ambiciosos, familiares… te haces un superman mental. “Lo tiene todo”, lo tienes claro. Pones tu atención allí donde vas, estás alerta.

Pero de repente aparece de la nada uno que probablemente no tiene mucho que ver con la idea que tenías, pero que te mueve. Te arropa desde el minuto uno de conversación, te abraza como si de toda la vida lo hubiese hecho, te habla y fuera de estar histérica, te conviertes en un osito cariñoso, te ríes, te destronchas, todo es naturalidad en su pura esencia. Todo es fácil. Huele bien, parece que su detergente sea el más potente del mercado porqué arrastras su olor y lo recuerdas. Lo difícil, te parece fácil. Y sus fallos, como los tuyos, los compensas con su esencia, su entorno, los planes que propone etc. Qué gusto. Y qué importante ver el conjunto y darte cuenta, que con sus más y sus menos, es tu media naranja.

Creo que este nuevo ÁTICO DE DOS HABITACIONES Y TERRAZA que os traigo será una media naranja perfecta. Da tranquilidad, sus 65 m2 te arropan en el momento en que entras por la puerta. Parece que el aire es más puro ahí arriba. Es acogedor, prácticamente nuevo y lo tiene todo para llevar una calidad de vida de las que levantan envidias. Reformado por el estudio Ingenii, esta monada, por si fuera poco, está en la preciosa esquina de Enrique Granados con París. Así que cuando bajas (caminando por cierto, que no tiene ascensor) te encuentras con terracitas, floristerías, tiendas, estudios, colmados… un lujo. La terraza te deja sin palabras, íntima, tamaño perfecto y con una muy buena barbacoa cortesía de sus propietarios. El piso viene amueblado tal y como lo veis, una bombonera vamos.

Flecha divisoria