::frescota::

MÁXIMA FELICIDAD

Se levantó de la cama y notó el suelo calentito, el sol ya casi llegaba a su habitación. En silencio caminó el piso, hasta la pequeña habitación del fondo donde tenía su estudio y volvió a observar su obra finalizada. Ya está, terminada. A punto para ser enviada al cliente que tanto le había costado convencer. De camino al salón paró en su cocina a prepararse un buen café de sábado, sabiendo que en cuestión de media hora repetiría. Trago largo sin haberse lavado los dientes previamente, galleta y a tomar el sol en la terracita. Al ser sábado no se oía el murmullo de fondo de los niños jugando en el colegio de enfrente, solo pajaritos. Otro trago. Plenitud.

Fue al entrar al baño y verse en el espejo con su nuevo camisón de “La costa del algodón “ cuando se dio cuenta en lo que se había convertido. Una mujer hecha y derecha, elegante, culta y trabajadora. Cómo había llegado ahí no lo sabía, pero fue mirando a su alrededor cuando apreció que ya no estaba en un pisito estudiantil, sino en un hogar propiamente dicho, con su cocina Santos de buena calidad, un bonito salón lleno de luz, buen parquet, baño con bañera enorme donde se relajaba los viernes y, en definitiva, un piso de mujer exitosa. Todo había pasado tan rápido…y tan lento a la vez. Pero ya estaba aquí. De nuevo en la terraza, bañada por el sol, decidió llamar a Carmen para ponerse al día y comentar el ambicioso proyecto que ella llevaba. Máxima felicidad.

Así es, 60m2 con 1,5 habitaciones. Una doble con armario grande y baño con bañera enorme, precioso y otra habitación pequeñita interior con salida a un lavadero perfecta de apoyo. Baño de cortesía con ducha y cocina Santos con gas y plancha tepanyaki, lavaplatos y nevera panelada. Tiene un balcón terracita perfecta para tomar el sol, pues no hay edificios delante. Un piso perfecto para alguien que necesite un nido de calidad suprema. Nos ha encantado.

Flecha divisoria