::frescota::

Let it be

Sentadas en su comedor, de repente, sentí que nos habíamos hecho mayores de verdad. Por la mesa asomaba la enorme barriga, ya a punto de caramelo. Hablábamos de aceptación, de miedos, de etapas, de recetas de cocina, de ella, de mi, de todo. Bonita normalidad rodeada de olor a hamburguesa y crema de calabaza.

Había costado encontrar ese hogar. Buscaron el cielo y lo encontraron.

Reflexionaba en mis adentros…¿en qué momento habíamos pasado a ser nosotras las madres? Las que, con voz de experiencia, dábamos consejos ya integrados en nuestras entrañas. Cómo pasa el tiempo…y cómo, tras años de juventud en busca de identidad y hueco en este mundo, llegas a un punto básico. El SER. Ser con mayúsculas, tal y como eres. Normal, pero normal en el contexto de vida, es decir, un ser en equilibrio. Sin florituras ni ornamentos. Sin necesidad de extremos ni explicaciones. Una tía tranquila y en paz.

Más tarde, haciendo las fotos de lo que ha sido su hogar, entendí, aún más, aquello que predico cada día. La importancia del hogar y como, en ese caso, el hábito si hace al monje.

Así es este hogar, cálido, luminoso, con espacios en harmonía y perfectos. Equilibrado, sin ornamentos ni florituras. Directo, tranquilo y en paz. Esperando que alguien quiera engancharse a su ritmo. Me recuerdo en esa mesa de comedor hablando banalidades y proyectos de universidad. Se respiraba hogar. Se respiraba luz y familia.

Tiene 125m2, cuatro habitaciones, dos de las cuales (interiores) juntaría para hacerme una bien grande. Dos baños de tamaño medio y una cocina con office. Como no podía faltar en un piso que quiere equilibrio, una plaza de parking grande en finca. Todo perfecto para vivir a gusto en Sant Gervasi.

Os la recomiendo muchísimo, a mi me encanta. Comprar piso Barcelona.

Flecha divisoria