::frescota::

PARA TI

Me encanta ver las caras de la gente cuando entran en un piso y al cabo de dos segundos ponen cara de “oh sí… eres tú”. Han encontrado su nuevo hogar, y sus cara lo transmiten. La sonrisa, la emoción, asombro y sobre todo, calma. Seguridad de saber que ya tienen un nuevo rincón en el mundo. Un espacio que redecorar para impregnarlo de su personalidad, olor y vivencias. Se quedan enganchados, no se quieren ir. “Cuándo se puede entrar?”. Ya lo quieren y aún no es suyo… Poco a poco voy cogiendo años, y de repente soy madre. Y tengo la suficiente distancia y a la vez cercanía para ver con melancolía, envidia sana y comprensión a aquellos que ahora están tomando independencia. Esas parejas que vuelan del nido para juntarse, los que lo hacen solos ( con un par) o los que vuelven al piso de uno. Lo veo y me encantaría revivir por un momento esas emociones. Es alucinante cómo valoramos las cosas cuando han pasado.

Recuerdo una cena en este piso. No conocía a nadie, venía por una compañera de piso. Ahí estuve, defendiéndome en inglés y conociendo gente una noche de verano. Ha pasado el tiempo, y lo han mejorado, convirtiéndolo en un auténtico bombón. Un hogar de esos que te quedarán en la memoria cuando hayan pasado los años.  Es una monada. La madera te rodea y sientes caliu desde el momento que entras por la puerta. Lo tiene todo, madera, ladrillo, cocina abierta al salón bien gustoso, muebles buenos y divertidos, TERRAZA, baño agradable… una gozada de piso. Se aquila amueblado y tiene de todo… listo para entrar a vivir.. Os gustará.

Flecha divisoria